domingo, 19 de junio de 2016


ESTADÍA DE INVESTIGACIÓN EN LIMA

LOS RESTAURANTES POPULARES DEL GENERAL BENAVIDES 




Con motivo del proyecto de investigación postdoctoral financiado por CONICYT titulado Inequidad alimentaria y estándar de vida. Las políticas de alimentación popular en el Chile de Entre Guerra: 1920 y 1950 se realizó durante el mes de mayo una estadía de investigación en la biblioteca municipal de Lima y Biblioteca Nacional del Perú, con la finalidad de conocer la experiencia de creación de restaurantes populares durante los años 1930. 

   En particular se destaca la influencia que tuvo esta experiencia peruana en la creación de los primeros restaurantes populares en la comuna de Providencia y de Santiago en 1936.    


sábado, 19 de marzo de 2016


Revista de Derecho
de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, XLV, 2015, pp. 403-422



El control del tiempo de trabajo. El establecimiento de la jornada laboral continua en Chile en 1942

Juan Carlos Yáñez Andrade

El artículo analiza la aprobación de la jornada continua en Chile en 1942, en un contexto histórico marcado por las luchas por el control del tiempo de trabajo, las razones del gobierno en aprobarla y las reacciones de empresarios y trabajadores. Además se presentan las discusiones sobre un problema inesperado de la jornada continua, como fue la entrega de alimentación a los trabajadores al interior
de las industrias

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jueves, 3 de marzo de 2016

RESEÑA

Rodrigo Henríquez, En ‘Estado Sólido’. Políticas y politización en la construcción estatal. Chile, 1920-1950.
Santiago, Ediciones Universidad Católica, 2014, 280 páginas.


Revista Tiempo Histórico. Santiago-Chile. Año 6 / N°10 / Primer semestre 2015 / 141-145/







Son pocas las investigaciones que han abordado la constitución de una sociedad de masas y la promoción de las políticas de consumo durante el siglo XX en Chile. El libro que reseñamos, abocado a estudiar el proceso de expansión del Estado, en especial en la esfera del consumo, ayuda a llenar este vacío.


lunes, 23 de noviembre de 2015



LINEA DE INVESTIGACIÓN 

ESTADO, FAMILIA Y COMUNIDAD EN LAS POLÍTICAS SOCIALES, CHILE, SIGLO XX


La  familia parece jugar el papel de variable dependiente en los estudios históricos sobre las políticas sociales y la constitución de una sociedad de bienestar en Chile, asumiendo su pérdida en importancia en relación directa a la relevancia que adquirieron las prestaciones provenientes del Estado[1]. En algunos casos se ha sugerido que las familias fueron reacias a la intervención, en especial cuando los programas y políticas públicas no tomaron en cuenta sus patrones culturales, mientras que en otros que sus estrategias de subsistencia privilegiaron progresivamente la dimensión económica por sobre la afectiva, siendo receptivas a esa intervención estatal[2]. Sin embargo, muchos de estos planteamientos se basan en apreciaciones generales y en modelos propios a las realidades europeas, sin correlación directa con el desarrollo de los Estados latinoamericanos, sometidos a problemas de legitimidad, clientelismo, falta de recursos, entre otros aspectos. Por el contrario, el peso de la familia, como núcleo de parentesco, parece haber jugado un papel importante en las estrategias de sobrevivencia de los individuos, desde los procesos de transición al capitalismo (1870) hasta la crisis del modelo de bienestar durante los años 1970, independiente del peso relativo del Estado[3]


         Más allá de una perspectiva simplificadora que supone el pensar en un proceso  de constitución de dichas políticas donde la familia -y complementariamente la comunidad- juega un papel central frente a la ausencia del Estado, para luego éste sustituir el conjunto de sus funciones reproductivas, proponemos una reconstitución histórica que complejiza las relaciones entre ambos actores y que reconoce los recursos normativos, valóricos y materiales desiguales que exhibieron durante la primera mitad del siglo XX. Para ello analizaremos algunos importantes hitos que marcaron el itinerario de las políticas sociales en nuestro país, lo que nos permitirá acercarnos a los supuestos ideológicos que sustentaron los debates del periodo, reconociendo los límites siempre difusos entre las funciones del Estado y de las familias.





[1]  Como no se pretende trazar un recorrido histórico de la familia chilena, sugerimos revisar interesantes investigaciones sobre el tema. Ver, por ejemplo, Salinas, René, “Historia de la Familia Chilena. Siglos XVI-XX”, en Rodríguez, Pablo (coord.), La Familia en Iberoamérica 1550-1980. Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2004, pp. 390-427; Goicovic, Igor, Relaciones de Solidaridad y Estrategia de Reproducción Social en la Familia Popular del Chile Tradicional (1750-1860). Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2006; Valdés, Ximena, “Familias en Chile: rasgos históricos y significados actuales de los cambios”, en Arriagada, Irma y Aranda, Verónica  (comp.), Cambio de las Familias en el Marco de las Transformaciones Globales. Santiago, Serie Seminarios y Conferencias. N°42. Cepal-UNFPA. 2004. pp. 335-353; Tironi, Eugenio, Valenzuela, Samuel y Scully, Timothy (eds.), El eslabón perdido. Familia, modernización y bienestar en Chile. Santiago, Aguilar, 2006.
[2]     Para un debate central sobre la relación entre familia y política social se puede citar el estudio de Martínez, Juliana, Domesticar la incertidumbre en América Latina. Mercado laboral, política social y familias. San José,  Editorial UCR, 2008.

[3]           Lamentablemente muchos estudios sobre la evolución de las políticas sociales en Chile durante el siglo XX no consideran el papel (central o residual) de las familias en la formación del Estado de Bienestar, lo que se puede explicar por la importancia asignada a las variables económicas en desmedro de los aspectos culturales. Por ejemplo, Arellano, José Pablo, Políticas sociales y desarrollo, 1924-1984. Santiago, Cieplan, 1985.
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lunes, 16 de noviembre de 2015



INVESTIGACIÓN EN CURSO
FONDECYT POSTDOCTORAL 3160471

INEQUIDAD ALIMENTARIA Y ESTANDAR DE VIDA.
LAS POLÍTICAS DE ALIMENTACIÓN POPULAR EN EL CHILE DE ENTRE GUERRA: 1920-1950.


Tomando como referencia los aportes provenientes de la historia económica y socio-cultural del consumo, buscamos en este proyecto reconstruir el marco histórico que permitió la formulación de una política pública en el ámbito de la alimentación popular en Chile durante el periodo de entre guerra (1920-1950).
          La discusión bibliografía y el estado de la investigación nos permite señalar que es una temática muy poco abordada por la historiografía chilena, en contraste con la centralidad que ha tenido el consumo y, en específico, la alimentación en la construcción de la sociedad capitalista y en la definición de estándares modernos de vida. Esta investigación reconoce la complejidad del fenómeno alimentario (producción, distribución y consumo de alimentos) y las posibles entradas sociales, económicas, culturales e institucionales que permite. Por ello privilegiaremos el análisis de los debates y representaciones que nacen de la puesta en valor de una serie de estudios y encuestas de nutrición elaboradas entre los años 1920 y 1950, lo cual no solo reveló los serios problemas que tenía la población en el acceso desigual a los alimentos, sino también ayudó a definir los estándares de vida aceptados socialmente, orientando las discusiones metodológicas en la elaboración de un costo de vida en 1928 y de un salario mínimo individual y familiar a partir de los años 1930.
          De esta forma buscamos complementar los estudios cliométricos centrados en reconstruir series estadísticas sobre salarios y precios, poco conectados con las políticas públicas del periodo, así como los enfoques culturales sobre la alimentación, enfocados en reconstruir tradicionales culinarias y hábitos de consumo, aunque sin vinculación con procesos más globales. En concreto, partimos de una hipótesis central que reconoce la necesidad de avanzar en la reconstrucción histórica del Estado de Bienestar en Chile, integrando lo que podríamos llamar la “caja negra” de los estudios sobre las políticas sociales del periodo, como son las políticas de alimentación y su incidencia en la construcción de estándares de vida y determinación de los ingresos mínimos.
     Las fuentes para el desarrollo del proyecto provienen de distintas vertientes profesionales, ideológicas e institucionales. Las monografías obreras, encuestas de nutrición, estudios científicos, prensa escrita, archivos del Ministerio del Trabajo y de Salud, publicaciones del Consejo Nacional de Alimentación, reuniones de las Comisión de Salario mínimo, entre otras variadas fuentes, permitirán conocer el estado nutricional de la población, identificar los debates producidos en torno al acceso y distribución de alimentos, determinar los marcos normativos en la institucionalización de una política de alimentación, y evaluar el tipo de vinculaciones establecidas entre una generación de médicos preocupados por el estado nutricional de los sectores populares y la construcción, a nivel del Estado, de indicadores de bienestar y estándares de vida.
        Con este proyecto esperamos sistematizar los escasos estudios sobre la alimentación y nutrición en Chile, posicionar a la Historia como una disciplina capaz de aportar una mirada de largo plazo sobre el fenómeno alimentario y enriquecer las discusiones provenientes de la Ciencia Política y Sociología sobre la construcción de una sociedad de derechos durante el siglo XX. Además, y quizás lo más importante, buscamos que este proyecto sea un primer paso en la formación de un equipo interdisciplinario de estudios sobre la alimentación y nutrición en Chile.

lunes, 19 de octubre de 2015



SOCIEDAD CHILENA DE HISTORIA DE LA MEDICINA 
XVI JORNADA DE HISTORIA DE LA MEDICINA 20 DE NOVIEMBRE 2015 


Ponencia: Juan Carlos Yáñez Andrade

EL PRIMER CONGRESO DE ALIMENTACIÓN POPULAR, 1931



martes, 14 de julio de 2015


LA LEY DE LA SILLA (1914)
100 años de derechos y de estupideces.


La silla no solo forma parte de los objetos culturales indispensables de la vida cotidiana, sometida a las modas, gustos y estilos propios de otros objetos, sino que además es parte -a decir de Norbert Elias- del proceso civilizatorio de la humanidad. En este sentido, la silla ha estado presente en los rituales culinarios y en el fortalecimiento  de los espacios de intimidad, siendo la forma se sentarse reflejo de patrones culturales, niveles educacionales o grados de confianza que las personas muestran en público. A más de alguno no se le escapará la larga compañía y conexión que tiene la evolución de la silla con el retrete, con el consiguiente avance de la higiene en la humanidad.                            

        En Chile, luego de años de demanda se promulgó el 7 de diciembre de 1914 la llamada LEY DE LA SILLA que establecía que en todo negocio, tienda o almacén se debía mantener el número suficientes de sillas a disposición de los empleados o dependientes. Algunos sectores la criticaron porque tendía a favorecer más a las mujeres que a los hombres, pese a que no discriminaba en favor de las primeras como la ley española de 1912.  Para otros acarrearía un gasto innecesario para los negocios al desnaturalizar muchas de las tareas de los empleados o dependientes. Pero la ley además fue importante porque reglamentó los descansos, dando derecho a los empleados de las tiendas a una hora y media por día para almorzar, considerado suficiente para que se desplazaran a sus hogares y retornaran al trabajo en el horario de la tarde.

       La retórica conservadora ha desnaturalizado el sentido de esta ley, asociándola al conjunto de condiciones laborales que no debieran ser reglamentados y que, en consecuencia, no debiera dar origen a ningún derecho social. Asociada a demandas superfluas que promueven el poco compromiso en el trabajo, la ley de la silla ha pasado a formar parte del anecdotario de las leyes sociales en Chile, un tanto desconocida, poco defendida y mirada con cierto desdén si se desea fiscalizar su aplicación.

     Estas líneas las escribo no solo para recordar el conjunto de “leyes innecesarias”, a decir de algunos, aprobadas por el Estado, sino también para recordar que es en el orden jurídico donde se aseguran los derechos y se reconocen las obligaciones de unos con respecto a otros. Así, no sorprende que bajo el discurso progresista que invade a muchas ONGs y políticos, y que busca a toda costa protegernos de los males de la vida moderna, se haya iniciado una campaña en contra del sedentarismo y que tenga como objeto de todas las culpas la famosa silla.  EL SEDENTARISMO MATA, junto a una silla con una calavera, resume visualmente el mensaje que se nos quiere transmitir. El eje del análisis parece trasladarse del problema de la obesidad y mala nutrición asociado a las empresas alimenticias, grandes cadenas de comida y de distribución de alimentos procesados (Supermercados), a la inactividad y el uso excesivo de la silla como explicación del problema.                          

    Se nos dirá que es solo una campaña y que la silla juega el papel de “representación”  o imagen simbólica del sendentarismo. Pero justamente, como es en los símbolos y representaciones donde algunos buscan ganar sus batallas, es bueno recordar que hace 100 años muchos vieron en la silla un avance en el proceso civilizatorio de cómo tratábamos a empleados y trabajadores.