viernes, 20 de enero de 2012

PRIMER ESCRITO SOBRE EL MOVIMIENTO OBRERO

LUIS GALDAMES: 
UN ESCRITO FUNDACIONAL DE LA HISTORIA DEL MOVIMIENTO OBRERO CHILENO (1907)


Boletín de la Academia Chilena de la Historia,
N°120, 2011.

En 1907, en un contexto de debate sobre la cuestión social, el historiador Luis Galdames  presentó al Primer Congreso Científico Panamericano un estudio sobre los orígenes y formación del movimiento obrero chileno. Por el carácter precursor que tiene el documento y por el contrapunto que ofrece a otras perspectivas historiográficas sobre el mismo tema, es necesario presentarlo en su integridad.

domingo, 30 de octubre de 2011

COLOQUIO INTERNACIONAL GINEBRA-OCTUBRE 2011

América Latina y la «Ginebra internacional» de entre-guerras: los inicios de una integración regional e internacional

Organizadores Yannick Wehrli y Aline Helg, Université de Genève.


A fines de octubre de este año, la Universidad de Ginebra, con el apoyo de la Sociedad Suiza de americanistas y el proyecto del Centenario de la OIT organizó el Coloquio « L'Amérique latine et la Genève internationale durant l'entre-deux-guerres », donde se presentaron cerca de una veintena de ponencias organizadas en seis sesiones:

PREMIERE SESSION :   Intellectuels, Idéalisme Pacifiste et Projet Coopératif Universel
DEUXIEME SESSION :  Multilatéralisme, Maintien de la Paix et Souveraineté Nationale
TROISIEME SESSION :  Universalisme et Particularismes Régionaux
QUATRIEME SESSION : Experts, Réseaux et Construction de Normes I
CINQUIEME SESSION :  Experts, Réseaux et Construction de Normes II :
                                          la Question du Travail
SIXIEME SESSION :      Echec ou Promesse d’Avenir ?

      Por nuestro interés particular, especial atención tuvieron las ponencias que trataron sobre la relación de la OIT y América Latina. Algunas de las conclusiones llamaban la atención en la necesidad de estudiar la institución de Ginebra en relación con los espacios regionales que se comenzaron a constituir en la década de 1930, de avanzar en el estudio de la cooperación técnica que la OIT llevó a cabo en el continente, así como la posibilidad que ofreció el continente de mostrar una realidad más compleja y diferente del modelo europeo de desarrollo social y económico. En todo caso todas las ponencias mostraron el interés renovado que en los últimos años ha tenido el estudio de las instituciones internacionales, ahora bajo los enfoques llamados transnacionales.



                                                                     Una de las sesiones del coloquio

                                                 Profesor Patricio Herrera mostrando su simpatía a la galería


                                                                                            Trabajo serio en los archivos de la OIT, Ginebra


                                                                                                           El expositor no está predicando

                                                                                                                La niña era de fierro

jueves, 22 de septiembre de 2011

LA OIT Y SUS FUNCIONARIOS




PARTE III

LOS FUNCIONARIOS LATINOAMERICANOS EN LA OIT

En el caso de las relaciones entre la OIT y la América Latina, su conducción  estuvo a cargo del corresponsal residente en Madrid Antonio Fabra Ribas.  Licenciado en Filosofía y Letras, había completado su formación con una serie de cursos de economía política, finanzas públicas et derecho administrativo en la Universidad de Barcelona[1]. Fabra Ribas era funcionario del “Instituto de Reformas Sociales de Madrid” y, desde esa plataforma, cumplió una labor importante de difusión de los ideales de la OIT en América Latina. Por ejemplo, de manera temprana publicó un libro sobre la OIT con prólogo de Albert Thomas, que puede ser considerado un primer intento de construir una imagen sobre la institución de Ginebra dirigido al público de habla hispana[2]. 
     Así, contratado bajo el marco del sistema de colaboración externa en 1921, se transformará en un importante funcionario encargado de llevar las relaciones del BIT con América Latina. Su formación profesional muy próxima a las tareas encomendadas por Albert Thomas, así como el manejo de varios idiomas, se cruzaba con sus contactos políticos en España y en algunos países del continente americano.
     Una tarea importante de Fabra Ribas en la oficina de Madrid comprendió la preparación de una edición en español de Informations sociales, la revista de la OIT, donde se seleccionaban artículos de acuerdo a los intereses de la región.
      En su cargo de responsable de dirigir la oficina de Madrid, debía coordinar en algunos aspectos el trabajo de los corresponsales latinoamericanos, en especial cuando tuvo que organizar el viaje de Albert Thomas en América del Sur en 1925.
      Ese acercamiento de la OIT con la región supuso el interés del Director de la OIT de contratar funcionarios latinoamericanos o corresponsales que cumplieran la labor de informantes en los propios países. Al respecto es importante destacar la figura de dos chilenos que tuvieron destacada participación en el trabajo administrativo del BIT.

Carlos García Palacios


Con estudios de Derecho y Filosofía fue contratado en el Servicio de Informaciones y Relaciones del BIT en 1922. Sus responsabilidades estuvieron en un primero momento dirigidas al análisis de la prensa latinoamericana, a la preparación de notas para la revista Informaciones Sociales, y la redacción de cartas y documentos en español. Tuvo un rol importante en la preparación de la visita de Albert Thomas a América del Sur en 1925, y actuando como corresponsal en terreno preparará un informe sobre la situación social y económica de la región del salitre del norte de Chile, en ocasión de esa visita del Director. Informe que publicaremos próximamente.




Moisés Poblete Troncoso

Director de la Oficina del Trabajo durante el gobierno de Arturo Alessandri, redactó el proyecto de Código Laboral presentado al Congreso en 1921. Reconocido por su formación universitaria, sub-secretario de Estado de la Previsión y del Trabajo, profesor a la Universidad de Chile, Moisés Poblete fue contratado en 1927 por el BIT de manera temporal. Incorporado a la División de Relaciones, en categoría miembro de sección B, sus funciones serán las siguientes: a) ocuparse de las relaciones con Chile, b) dirigir la preparación de un volumen de la serie legislativa sobre la legislación social sudamericana, c), intensificar el esfuerzo de ratificación de los países sudamericanos[3]. En 1929 Poblete devendrá funcionario permanente.
       Como funcionario encargado de las relaciones con América Latina, será responsable de hacer la primera recopilación sobre la legislación social del continente, publicada en dos volúmenes en 1928[4].  



[1] AOIT, P2228, Fabra Ribas
[2] Antonio Fabra Ribas, La Organización internacional del trabajo, Madrid, Javier Morata Editor, 1925
[3] « Extrait du rapport du 3 mai 1927, N°33 », AOIT, P 2037, M. Poblete Troncoso.
[4] OIT, Legislación social de América Latina, Vol. I-II, Ginebra, OIT, 1928-1929.

miércoles, 10 de agosto de 2011

LA PRIMERA BUROCRACIA SOCIAL

PARTE II

LA OIT Y SUS FUNCIONARIOS


El estudio de una burocracia internacional ha sido objeto de interés en el último tiempo. Largamente desdeñada de los estudios de las instituciones internacionales, se ha colocado atención en ellas por la capacidad de iluminar la vida cotidiana de las mismas organizaciones, también por la posibilidad que ofrecen de pensar el desarrollo administrativo más cercano a los actores y sus prácticas, así como para poner el acento en los conflictos que cruzaban en su etapa inicial de reconocimiento: su dimensión técnica, valórica, incluso política[1].
    La formación de una burocracia social en la OIT no fue fácil, considerando las dificultades presupuestarias, la ausencia en la época de prácticas de reclutamiento y de carrera funcionaria, o por los mismos eventos políticos y económicos de los primeros años[2].
      El rol de esa primera burocracia social no es despreciable teniendo en cuenta la necesidad de avanzar en una institución portadora de los ideales de paz universal y de justicia social después de la Primera Guerra mundial. Si la OIT había supuesto un modelo de organización institucional plenamente innovador con respecto a las precedentes organizaciones de naturaleza social -al incorporar la participación tripartita y la reunión de conferencias anuales para vigilar la puesta en práctica de una legislación social-, en materia de formación de una burocracia interna la OIT avanzó también en la modernización permanente de sus procesos administrativos. Al respecto es necesario señalar la capacidad de la OIT en construir un cuadro administrativo competente en materia de trabajo, abierto a varias nacionalidades y con un programa de promoción basado en informes anuales que aseguraban el compromiso del personal.
         El status de los funcionarios del BIT era de funcionario internacional, no sometido a la soberanía de los Estados y comprometido con la institución de Ginebra a partir de la firma de un contrato de lealtad.


                                             

       Un aspecto también innovador dice relación con la creación de oficinas de correspondencia y de corresponsales repartidas por el mundo. La necesidad de establecer relaciones constantes con la marcha política y social de las naciones más importantes, así como el peligro de formar una organización excesivamente centralizada, llevó a la OIT a conformar una burocracia verdaderamente internacional.  
     




[1] François Dubet, Le déclin de l’institution, Paris, Seuil, 2002.
[2] Un interesante y casi único trabajo sobre la burocracia de la OIT es el de Veronique Plata, Le recrutement des fonctionnaires du Bureau international du travail en 1920 : une approche prosopographique, Université de Genève, 2010. 

lunes, 18 de julio de 2011

LOS ARCHIVOS DE LA OIT

LOS ARCHIVOS DE LA OIT: de un centro de documentación a un reservorio de la conciencia social

Iniciamos con esta publicación una serie de relatos sobre los archivos existentes en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) con sede en Ginebra y que son fundamentales a la hora de trabajar temáticas laborales en un contexto de estudios transnacionales.





PARTE I   EL GABINETE DE ALBERT THOMAS

El origen de la OIT es bien conocido y se enmarca en los acuerdos del Tratado de Versalles que ponen fin a la Primera Guerra Mundial. Albert Thomas dirige la Oficina internacional del trabajo (BIT), la cual cumple funciones de consejo ejecutivo, entre 1920 y 1932.
     Es así como los archivos de la OIT se confunden en un primer momento con la documentación que va reuniendo Albert Thomas a través de sus viajes, reuniones, cartas y documentos oficiales. Solo con el tiempo, y cuando la funciones del BIT se centren en su sede definitiva en Ginebra, se irán diferenciando la documentación oficial del Registro central y la documentación más personal y directa del Director Albert Thomas. Así nace el Fondo o más conocido Gabinete Albert Thomas.

     El Gabinete está formado por:

a)      Correspondencia.
b)      Textos de discursos, conferencias, artículos, etc.
c)      Notas, informes, estudios de corresponsales.
d)     Libros, manuscritos y artículos de periódicos.

     Tal como señala Romo Becci, “este conjunto de alrededor de 32 metros lineales aporta preciosa información sobre el hombre, el hombre de corazón, de pensamiento y de acción, el negociador, el realizador, el administrador, el director, el animador, el orador, el escritor, el hombre político; y también sobre la vida y la actividad del BIT, sobre las cuestiones sociales e incluso sobre algunos grandes problemas de política internacional para el periodo comprendido entre 1913 y 1932” (Les Cahiers Irice, N°2, 2008).
    
Los viajes de Albert Thomas:

Un aspecto fundamental para conocer la naturaleza del funcionamiento del BIT, así como las modalidades de organización de la información por parte del Gabinete Albert Thomas son los viajes de su Director. Se calcula que entre 1920 y 1932 visitó 39 países en las más variadas partes del mundo, uno de cuyos viajes lo trajo por América del Sur en 1925.



viernes, 1 de julio de 2011

LOS TEXTOS ESCOLARES Y LA HISTORIA REGIONAL

SEMINARIO INTERNACIONAL
TEXTOS ESCOLARES DE HISTORIA Y CIENCIAS SOCIALES
Santiago de Chile, Diciembre 2008
MINEDUC


Juan Carlos Yáñez Andrade


La presente ponencia se enmarca dentro de un proyecto de investigación mayor, de carácter crítico exploratorio, sobre las modalidades de integración de la historia  regional en los textos escolares aprobados por el Ministerio de Educación en el subsector Historia de Chile. Se parte del supuesto que los estudios centrados en la capital (y en general la zona central  del país) han primado a la hora de elaborar los textos escolares, proyectando esa historia como clave explicativa de la historia nacional. 
     Señalamos que tal situación no permite visualizar las relaciones entre la historia regional y la  nacional, y el aporte que los estudios locales pueden hacer a la comprensión de los procesos nacionales. Además de no estar en consonancia con las exigencias de la reforma educacional actual, la cual apunta a contextualizar la enseñanza, incorporando la realidad local como forma de reconocimiento del entorno por parte del alumno, tal como lo señalan los Planes y Programas de Historia y Ciencias Sociales (2º Año de Enseñanza Media).


Leer texto completo

miércoles, 8 de junio de 2011

El "San Lunes" Y EL TRABAJO


ARTICULO: ENTRE EL DERECHO Y EL DEBER. EL "SAN LUNES" EN EL IDEARIO LABORAL CHILENO, 1900-1920 

   Revista de Historia y Geografía, N°18, 2004.

El artículo aborda el ausentismo laboral denominado “San Lunes” en un contexto de discusión de una naciente legislación social. Para ello se analizan los discursos críticos provenientes de la elite y la postura que tuvo el naciente movimiento obrero. Se plantea como idea central que hubo cierta coincidencia entre el empresariado y los líderes obreros en torno al mejoramiento de las condiciones laborales a cambio de un mandato contractual que prohibiera prácticas tradicionales como el “San Lunes”.

Introducción

Qué duda cabe, el “San Lunes” se instaló en el ideario laboral de nuestro país como la práctica por la cual los trabajadores faltan el primer día de trabajo. Las razones no importan mucho, lo concreto es que no se ha asistido al día considerado más importante de la semana laboral.
A fines del siglo XIX y comienzos del XX, el “San Lunes” parecía ser una práctica recurrente de los trabajadores chilenos, especialmente en aquellas actividades industriales sujetas a menos controles, que se regían por jornales, labores a trato, o en donde, simplemente, se trabajaba en función de las necesidades de los propios trabajadores. Para los sectores patronales y políticos, “El San Lunes” era la manifestación económico-laboral del vicio y del pecado, la expresión de que el alcoholismo, el juego y la prostitución habían calado hondo en la masa del pueblo. La historiografía ha interpretado estas prácticas –sumado a la movilidad espacial, por ejemplo– como un rechazo a la sujeción laboral, la expresión de cierta libertad frente al control empresarial, o bajo una óptica complementaria, como la lucha de los sectores populares en contra del despojo de la inicial acumulación capitalista.
    La ausencia laboral se transformó en una preocupación creciente para las autoridades, especialmente cuando los discursos oficiales reforzaban una imagen de la población no sujeta al control normativo, y en un contexto donde se debatía la falta de mano de obra en algunas industrias o momentos del año. A medida que se comenzó a discutir la naciente legislación social, como forma de poner freno a la explotación de los trabajadores y garantizar con ello un mejoramiento en las condiciones laborales, esta caracterización de la mano de obra chilena –cierta o no– justificó a aquellos sectores que vieron en la aprobación del descanso dominical y la reducción de la jornada de trabajo incentivos para los que no trabajaban o por lo menos respuestas que no tomaban en cuenta aquel diagnóstico de la realidad social.

jueves, 26 de mayo de 2011

LES ENJEUX TRANSNATIONAUX DANS LA CONSTRUCTION D’UN LABORATOIRE SOCIAL REGIONAL


   
                               
L’OIT ET L’AMERIQUE DU SUD (1919-1946)

I.- Introducción

Este proyecto de investigación nace de la necesidad de reflexionar sobre los procesos transnacionales en la formación de un campo social latinoamericano. Ese campo social supone un espacio o dominio donde diferentes actores actúan y buscan legitimarse frente a problemas que no son ni políticos, ni económicos estrictamente hablando, sino sociales. Es decir que comprenden un amplio espectro que puede ir desde los problemas del trabajo hasta las condiciones de vida en general. 
         Frente a una historiografía latinoamericana centrada en los procesos de formación del Estado nación o en la dimensión nacional de las temáticas analizadas, este estudio busca situarse a contracorriente de esas perspectivas. En el cruce de la historia del trabajo, de las instituciones internacionales, de la cooperación regional, de las políticas sociales y de la historia de la producción de saberes, la investigación busca tomar como eje la dimensión transnacional de cada uno de esos desarrollos.


II.- FORMULACION


Si la mayoría de las investigaciones actuales sobre la formación del Estado social se reconocen pertenecientes a la corriente de los estudios transnacionales[1], cada una ha debido de dar cuenta cómo sus perspectivas analíticas sobrepasan, confrontan y subvierten lo nacional, siguiendo la bella expresión de Pierre-Yves Saunier[2]. Ese modelo de internacionalización de lo social busca explicar la puesta en práctica de reformas sociales en diferentes países de una manera paralela. Por ello se recurre a algunas variables principales: la existencia de un área de circulación de ideas, de programas y de políticas que comprenden el espacio físico donde las experiencias sociales son compartidas y discutidas; una red de reformadores sociales que se benefician de encuentros, de congresos, de traducciones y de lecturas para desarrollarse; y las instituciones, por lo general de carácter internacional, que organizan los campos de acción de la reforma social y que al mismo tiempo ayudan a internacionalizar las redes existentes o a crear nuevas redes.
         América Latina es una región rica para el estudio de este tipo de experiencias. Por ejemplo, los congresos y las conferencias panamericanas fueron importantes medios de difusión de nuevas corrientes sociales e instancias de producción de saberes durante la primera mitad del siglo XX. Notablemente los congresos científicos americanos  y algunas instituciones de difusión del pensamiento social –como el Museo Social Argentino– jugaron un rol importante. Las Oficinas o Departamentos del trabajo que nacieron durante la primera y segunda década del siglo XX fueron instituciones propicias para la formación de una burocracia social con alcances internacionales.
         El objetivo central del presente proyecto es investigar cómo se ponen en práctica las circulaciones, los marcos de relaciones, las transferencias y los programas de acción transnacional lentamente incubados en los primeros años del siglo XX en torno a una nueva institución que portará los valores sociales universales como marca de origen: la Organización Internacional del Trabajo (OIT).  Así, de esta forma, se busca articular en una dimensión global y de una manera concreta las variables anteriormente planteadas: una intelectualidad activa y con lazos internacionales, los problemas sociales que poco a poco comienzan a ser pensados en su dimensión global, la formación de una burocracia nacional con proyecciones internacionales, etc.    
          Es necesario ponerse a la defensiva de las perspectivas puramente institucionales que han abordado el estudio de las organizaciones internacionales, para situarlas en los contextos históricos y geográficos concretos, además de reconocer el rol catalizador de la OIT en el desarrollo de procesos de carácter regional[3]. Todo esto obliga a la institución de Ginebra a estar atenta a lo que pasa en el continente y a ser receptiva a la influencia que producen los diagnósticos, los discursos y las lecturas sobre la realidad latinoamericana.
         El estudio del posicionamiento de la OIT en el continente americano puede ser organizado en torno a dos grandes momentos:
a) Los primeros contactos de la OIT con la región. Las vinculaciones que la OIT logra establecer con las Oficinas o Departamentos del trabajo de las principales naciones del continente. Aquí juegan un rol importante los viajes que Albert Thomas (Director de la OIT) realiza a México en 1923 y a Sudamérica en 1925.
b) Toda la etapa de colaboración técnica que se inicia con el desarrollo de los Congresos Regionales del Trabajo entre 1936 y 1946, desarrollados sucesivamente en Santiago de Chile, La Habana y Ciudad de México. Esta etapa continúa con las sucesivas misiones técnicas de la OIT para asesorar a los gobiernos de la región en la reforma de sus códigos del trabajo o en la implementación de los sistemas de seguro social.
         En esta etapa la noción de laboratorio social regional es clave, ya que actúa, en primer lugar, como categoría analítica que sitúa localmente aquello que ha sido estudiado para otros lugares del mundo con pretensiones universales[4] y, en segundo lugar, como concepto operacional que permite poner en valor todo aquello que circula en esta área de circulación americana. Área de circulación donde los intereses de la OIT, de los gobiernos nacionales, de las instancias de cooperación regional (como la Unión Panamericana), de las instituciones filantrópicas, de las organizaciones sindicales, del empresariado nacional, entre otros actores, son confusamente mezclados. Finalmente ese laboratorio regional supone el análisis de los instrumentos y de los procedimientos de intervención desarrollados por las instancias de cooperación regional y en que OIT se transforma en un socio clave para la América Latina.

III.- FUENTES Y ARCHIVOS:

El primer elemento a tener en cuenta en un estudio que busca a poner en evidencia amplias áreas de circulación es la dispersión de las fuentes. Por este motivo se ha elegido trabajar las fuentes disponibles para organizar un listado de recursos puestos a disposición por las diferentes instituciones que ofrecen una documentación importante para cada tema. El criterio de selección es el alcance internacional de los debates, de las opiniones y de los temas que esas instituciones o fuentes tratan. Por ejemplo, una fuente como los archivos de la OIT en Ginebra es fundamental porque por su naturaleza de institución con pretensiones universales concentra una gran cantidad de información sobre los países miembros y en consecuencia un material precioso sobre muchos temas relativos a lo social y al trabajo. Como complemento, la información que ofrecen los archivos y las publicaciones de las Oficinas o Departamentos de los distintos países es importante por la construcción de un punto de referencia local que permite reflexionar sobre las instituciones y una burocracia social en paralelo al nacimiento de la OIT. La perspectiva comparada favorece la comprensión de la institucionalidad de cada país (Departamentos del trabajo, legislación laboral, dinámicas sindicales, etc.) en relación a los ritmos impuestos por las realidades nacionales y regionales.  




[1] Pierre-Yves Saunier, “Les régimes circulatoires du domaine social 1800-1940 : projets et ingénierie de la convergence et de la différence”, Genèses, Nº71, Junio 2008 ; Pierre-Yves Saunier, “Circulations, connexions et espaces transnationaux”, Genèses, Nº57, Diciembre 2004 ; Sandrine Kott, “Une ‘communauté épistémique’ du social ? Experts de l’OIT et internationalisation des politiques sociales dans l’entre-deux-guerres”, Genèses, Nº71, 2008.
[2] Pierre-Yves Saunier, op. cit.
[3] La formación de organizaciones sindicales con ambiciones continentales, como la CTAL, es un buen ejemplo de los procesos de integración regional cada vez más comunes al continente. 
[4] Christian Topalov (Ed.), Laboratoires du nouveau siècle. La nébuleuse réformatrice et ses réseaux en France, 1880-1914, Paris, EHESS, 1999 ; Ives Cohen et Rémi Baudouï (Ed.), Les chantiers de la paix sociale (1900-1940), Fontenay/Saint Cloud, ENS Editions, 1995 ; Sandrine Kott, “Une ‘communauté épistémique’ du social ? Experts de l’OIT et internationalisation des politiques sociales dans l’entre-deux-guerres”, Genèses, Nº71, 2008.